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Testigo describe “espantosos” gritos en juicio contra chileno acusado de asesinato en Francia

Zepeda niega categóricamente haber matado a su expareja, y afirma que cuando la dejó en la residencia, en la madrugada del 6 de diciembre, esta se encontraba en perfecto estado de salud. Según él, la nipona estaría “desaparecida”

“Tuve mucho miedo, cerré mi puerta y apagué la luz”, señaló una testigo escocesa en el juicio contra el chileno Nicolás Zepeda. Compartir Twittear Compartir Imprimir Enviar por mail Rectificar

Una testigo describió el “miedo” que sintió la madrugada del 5 de diciembre 2016 al escuchar unos “espantosos gritos de mujer” en una residencia universitaria, durante el juicio en Francia al chileno Nicolás Zepeda, acusado de matar a su exnovia japonesa y esconder el cuerpo.

En la noche del 4 al 5 de diciembre de 2016, “a las tres de la mañana aproximadamente escuché unos espantosos gritos de mujer”, declaró por videoconferencia desde un tribunal de Edimburgo Rachel Roberts-Hope ante un juez de Besanzón (este de Francia), durante la quinta audiencia del proceso contra Zepeda (31 años), acusado por el asesinato de su exnovia, Narumi Kurosaki, que tenía 21 años en aquel entonces.

La joven desapareció el 4 de diciembre de 2016 y su cuerpo nunca fue encontrado. Por estos cargos, Zepeda podría ser condenado a cadena perpetua.

Al escuchar los chillidos, “tuve mucho miedo, cerré mi puerta y apagué la luz de mi habitación”, señaló la escocesa, admitiendo que “lamenta” no haber “avisado a la policía” en ese momento y haber esperado al 9 de diciembre para hacerlo.

La testigo no pudo retener el llanto y, enjugándose las lágrimas, reconoció que recordar aquella noche todavía la hace “sufrir”.

Testimonio clave Roberts-Hope vivía a tres cuartos de distancia de la habitación que ocupaba Kurosaki en la residencia Rousseau de Besanzón.

Su testimonio fue determinante en la investigación, pues declaró a la policía que “alrededor del 2 de diciembre” vio a “un hombre sospechoso escondiéndose en la cocina” de la residencia universitaria. Ese individuo también fue visto por otros dos residentes.

Más tarde lo identificó como Nicolás Zepeda, a partir de unas fotos facilitadas por la policía. “Mi corazón se aceleró, me puse a llorar”, explicó la testigo. “Me di cuenta de que él podía ser el asesino”, señaló ante el tribunal.

El acusado, con camisa azul cielo y corbata azul marino, escuchó atentamente el testimonio.

Zepeda niega categóricamente haber matado a su expareja, y afirma que cuando la dejó en la residencia, en la madrugada del 6 de diciembre, esta se encontraba en perfecto estado de salud. Según él, la nipona estaría “desaparecida”.

El proceso se prolongará hasta el 12 de abril, según el programa oficial.